KAMAYURAS

Kamayuras

Los indios kamayura pertenecen a la amplia familia tupí. Habitan en el Parque Nacional del Alto Xingú, en la región brasileña del Mato Grosso, en convivencia con otras tribus, diecisiete en total, como los aweite, los mehinaku, los wausha o los kalapalo. Con ellas comparten un pasado mitológico en el que el Sol y la Luna, en el origen del mundo, concedieron a cada jefe tribal los terrenos en los que se instalarían y también algunos conocimientos específicos. Así, a los kama-yura se les enseñó a fabricar el largo arco de madera que aún hoy utilizan para cazar y pescar.

El Parque Nacional del Alto Xingú fue creado en 1961 por iniciativa de los herma-nos Villas Boas con la intención de preservar y proteger estas tribus ante la poderosa amenaza del hombre blanco, al que le está vetada la entrada en estos territorios. Los kamayura han conseguido preservar muchas de sus tradiciones ancestrales, a pesar de que su número es bastante reducido (se calcula que la tribu consta de poco más de trescientos miembros). A pesar de hablar una lengua diferente, su forma de vida y sus ceremonias son muy similares a las de las otras tribus que viven en el parque. La pala-bra kamayura significa en su lengua «plataforma levantada», en referencia a la manera que tienen de almacenar la carne, las cosechas y otros artículos en una plataforma ele-vada en la maloka o casa larga.

Su economía está estrechamente ligada al medio. Comen lo que cazan y pescan, junto con lo que obtienen del cultivo de productos como el maíz, la mandioca o el tabaco.

El jefe tribal suele ser también el chamán, que es el encargado de curar a los habitan-tes del pueblo a través del contacto con espíritus, a los que accede, generalmente, en estado de trance inducido por el consumo de tabaco. Los hombres son excelentes tañe-dores de flauta. Éstas miden un metro veinte, están hecha de madera y son a la vez el símbolo y la voz de algún espíritu. Los indígenas piensan que el mismo hombre se con-vierte en espíritu cuando la toca. La fiesta más importante es la del kuarupé, que se celebra cada año en honor de los fallecidos y que reúne a las demás tribus del parque nacional. Antes de la ceremonia tienen que plantar, cosechar, preparar y almacenar grandes cantidades de comida con las que alimentarán a las otras tribus.