Introducción

DIEGO DE AZQUETA

Bilbao (1952). Abogado por Deusto, fotógrafo, escritor de reportajes etnográficos, fundador y ex presidente de la sección española de Survival International, fundador y presidente de honor de Watu Acción Indígena, vicepresidente de la Sociedad Geográfica Española, ex miembro del consejo de Greenpeace, impulsor de distintas organizaciones filantrópicas como Fundación Empresa y Sociedad y Mestizaje, sección especial de Diario 16, periódico del que fue vicepresidente. Ha publicado sus reportajes y fotografías en distintos medios como El País, Abc, Gaceta ilustrada, Jano o la revista de IWGIA (International Group for Indigenous Affairs, Copenhague) entre otros medios y colgado sus fotografías en el Museo de Historia Natural de Nueva York o el Museum of Mankind de Londres. Como empresario, ha fundado y promovido diversas empresas en nuestro país, como Medcoshipbrokers o Segurosbroker.com, y ha participado activamente en la fundación de otras. Es impulsor y cofundador de grupos musicales como Old Music, Dam, Oobb y Skyline Jazz Blues Bank, donde toca la batería.

 

INTRODUCCIÓN

Los indígenas son los verdaderos autores del libro que el lector tiene entre sus manos, los actores de esta historia injusta en la que siguen siendo sometidos por sus países de origen y por compañías nacionales e internacionales con robos, vejaciones, aniquilamiento cultural y muerte. Es imposible darles a todos el crédito y el agradecimiento que se merecen por ser tan compleja su problemática, tan diversa su localización en el planeta y tan difícil el contacto y la comunicación dentro de sus comunidades.
Este libro es un testimonio y un tributo a todos esos pueblos, más de cinco mil culturas en vías de extinción que han contribuido a mantener un equilibrio en las grandes zonas prístinas de nuestro planeta.
En el libro se ha intentado recopilar testimonios indígenas recogidos a lo largo de los años y procedentes de distintas fuentes (declaraciones indígenas, referencias de discursos, artículos de tratados internacionales, convenios, etcétera). No obstante, la tradición oral y ágrafa de muchos de estos pueblos hace que algunas de estas citas estén referenciadas de manera indirecta o sean atribuidas a más de una persona o tribu, lo que en algunos casos puede causar cierta confusión.
En cualquier caso, cualquiera de los pueblos indígenas fotografiados podía haber formulado esos pensamientos, pues desgraciadamente las agresiones y experiencias a que se refieren muchas de esas citas y discursos son comunes a un gran número de comunidades indígenas de nuestro planeta. En todo caso, la importancia de las citas no es su literalidad, sino su simbolismo y significado, común a todos ellos.
Según datos del PNUD, la salud de al menos el 80% de la población mundial depende de las plantas y semillas con propiedades curativas manejadas por los indígenas. Asimismo, alrededor del 50% de los habitantes del planeta consumen simientes y subproductos agrícolas descubiertos, tratados y procesados por indígenas, cuyo aprendizaje holístico y comunitario ha ido transmitiéndose, desde hace siglos, a través de generaciones de su cultura milenaria.

Todavía, y por poco tiempo más si no hacemos nada para evitar mayores pérdidas, el 7% de la superficie de la Tierra (siempre en tierras indígenas con ecosistemas diversos, como selvas húmedas, tundras, desiertos y otros entornos) alberga el 70% de la biodiversidad de flora y fauna que queda en el mundo y que se ha mantenido en estos territorios gracias al manejo sustentable llevado a cabo por un conocimiento indígena que se está perdiendo en nuestros días debido al aniquilamiento al que nuestra arrogancia cultural, desprecio e ignorancia someten a las culturas indígenas del mundo.
Cada día desaparecen cientos de especies de flora y fauna, una biodiversidad que necesitamos para seguir vivos en nuestro planeta. La mayor parte de los pueblos indígenas preservan sus territorios manteniendo sus recursos forestales y desarrollando su biodiversidad. No obstante, esta visión tampoco debe ser absolutamente idealizada.
Uno de los escritores más reconocidos de nuestro país, antropólogo y conocedor de la lucha indígena, explica en este libro que existen numerosos casos en los que, llevados por las necesidades económicas, por la corrupción de agentes externos o por la ignorancia, los indígenas esquilman sus recursos en beneficio de blancos sin escrúpulos que los engañan, que compran de manera fraudulenta su madera, flora y fauna, y que organizan en su territorio cacerías para turistas adinerados. De este modo están agotando sus recursos y perdiendo la biodiversidad que en ellos habita, lo que los convierte en rehenes en sus empobrecidas tierras.
En aquellos eriales donde antes había selvas y una gran biodiversidad, las nuevas generaciones no tienen ya ni caza ni pesca, aunque tampoco saben ahora cazar y han olvidado sus técnicas de pesca. Esto significa que, además de haber perdido la biodiversidad, en muchos casos han perdido también el conocimiento tradicional, la parte esencial de su cultura.
Por otro lado, alcaloides anticancerígenos de la vinca, la tubucuranina (sintetizada del veneno curare), la diascorea, la teterodoxina o herbicidas naturales, como el neem, el sisal, la sangre de drago o la ayahuasca forman parte desde hace años de las más de treinta y cinco mil plantas que los indígenas usan como medicinas y que han sido patentadas por varias compañías europeas o estadounidenses como si fueran sus propios inventos.

Muchos etnobotánicos que trabajan con becas de universidades financiadas por laboratorios copian de manera sutil e indirecta a los doctores y médicos indígenas y se atribuyen la invención de esos medicamentos cuando en realidad los verdaderos inventores son los indígenas, que llevan siglos curándose y tratándose con esas mismas plantas y medicinas.
Antes de sacar un fármaco al mercado, los laboratorios deben examinar miles de plantas y dedicar largos períodos de tiempo a la investigación, en muchas ocasiones más de diez años. Apropiarse de los conocimientos de los indígenas en los procesos de elaboración de medicamentos es mucho más rentable, pues la ratio vigente desde hace años es la de un fármaco conseguido por cada dos medicamentos utilizados por un shaman. Organizaciones como la antigua RAFI y ETCAT llevan años denunciando en los registros las patentes de las que estas compañías se han apropiado indebidamente, un proceso que tantos beneficios ha reportado y reporta a las compañías.
Las fotografías que publico en este libro son una protesta a favor de los indígenas y un intento de que sus derechos sean protegidos de una vez, y para siempre, por las leyes y los gobernantes de los países donde viven esos 350 millones de personas que hoy en día se consideran indígenas.
Debo dar las gracias de manera muy especial a Patricia Fuster, que me ha acompañado en varios de estos reportajes, ha recopilado las citas, se ha documentado concienzudamente sobre ellas, les ha otorgado un hilo conductor y ha realizado asimismo varias fotografías, así como al escritor, antropólogo e ideólogo Antonio Pérez, que me animó en esta tarea y me prestó libros de su centro de documentación indígena.
Pero antes de ver mis fotografías y de escuchar las voces sinceras y directas de los indígenas que hablan desde ellas, leamos lo que el profesor Claude Lévi-Strauss dice de las fotografías en las que los indígenas son usados como reliquias, como objetos de consumo por parte de viajeros, turistas, antrópologos o activistas...

Diego de Azqueta Bernar

 
   

Pues esos primitivos, a quienes basta con visitar para volver purificado, esas
cumbres heladas, esas grutas y esas selvas profundas, templos de altas y aprovechables
revelaciones, son, de diferente manera, los enemigos de una sociedad
que representa para sí misma la comedia de ennoblecerlos en el momento
en que termina de suprimirlos, pero que sólo experimenta hacia ellos espanto
y repugnancia, cuando son sus verdaderos adversarios...

Pobre presa cazada en las trampas de la civilización mecánica,
¡oh, salvajes de la selva amazónica!, ¡tiernas e impotentes víctimas!,
puedo resignarme a comprender el destino que os anonada, pero de ninguna
manera ser engañado por esta brujería más mezquina que la vuestra, que ante
un público ávido, enarbola álbumes en kodachrome, en reemplazo de vuestras
máscaras destruidas. ¿Cree acaso éste que con ellos conseguirá apropiarse de
vuestros encantos? No satisfecho aún, y ni siquiera consciente de aboliros, necesita
saciar febrilmente con vuestras sombras el canibalismo nostálgico de
una historia a la cual ya habéis sucumbido...
Tristes tropiques,

Claude Lévi-Strauss, Ed. Plon, París, 1955.

Publicado en la editorial LUNDWERG, S.L. De venta en grandes librerías (La Casa del Libro, El Corte Inglés, FNAC, Deviaje, etc.) y en internet

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